Resulta que en el día de ayer, estaba hablando con una chica sobre gustos literarios, cuando, salió el tema de las películas, y cual era la última que había visto y realmente me había gustado.
Lo pensé un rato, recientemente había ido al cine a ver
Mi villano favorito 2, no, eso no era lo que yo buscaba, después me acorde de
The Avengers y mi mente navegó rápidamente al año pasado cuando ví
Los juegos del hambre. Sin cuestionar ninguna película, ninguna de ellas me había dejado satisfecho al %100 para decir "realmente me gustó".
Mi mente fue directo a cuando era más chico, estaba ahí sentado en la butaca del cine, con los pochoclos apoyados en mis piernas, aun así, lo único que recuerdo es una serpiente hablando con un niño y que misteriosamente, el vidrio que la mantenía dentro del espacio seleccionado para ella en el zoológico se desvanece, luego me veo saliendo contento del cine, esa película me había gustado.
No fue hasta años más tarde que me enteré sobre la existencia de los libros de Harry Potter y poco a poco los empecé a devorar, cada cumpleaños, día del niño, navidad, reyes magos, había un nuevo ejemplar de Harry Potter para mí.
Harry, Hermione, Ron, todos fueron creciendo, y yo también, leer el epílogo del último libro fue algo que me destrozó, al leer eso, sabía que nunca más iba a adentrarme en ese mundo tan especial, tan mágico, pero aún así, yo estaba feliz, la magia no había terminado, aun faltaba que salgan al cine las últimas dos películas, y, de cierta manera, eso me mantenía espectante.
Por esas casualidades de la vida, no pude ir a ver Harry Potter 7 parte uno al cine, pero, hace dos años, con el estreno de la segunda parte, la misma historia se volvía a repetir. Estaba sentado solo, en mi butaca, con unos pochoclos apoyados en mis piernas, yo ya había crecido, mis personajes literarios favoritos también, de cierto modo era irónico que solo haya podido disfrutar la primera y última película en la "pantalla grande".

Sin duda, como todo fan, el momento más emotivo fue cuando Severus dice su: "Always", la adrenalina corría por mi cuerpo, quería ver el final, ya, en ese instante, pero al mismo tiempo, sabía que en treinta minutos la función iba a acabar. Los dueños del cine apagarían la pantalla, darían las funciones que tendrían que dar por día y después se irían a sus casas a dormir, tranquilos. Pero para mí no era lo mismo, era una etapa de mi vida que se cerraba, lo que sentí en el momento en que los créditos comenzaban a pasar fue un inmenso alivio porque ya la había visto, pero por otro lado, un sentimiento de culpa, un vacío, se estaba abriendo lugar en mí.
Harry Potter "había terminado" la gente caminaba para sus casas, los días pasaban, yo estaba incrédulo de que todo el mundo podía seguir girando, había terminado Harry Potter, pero aún así, parecía que nadie lo percibía. Los días siguieron pasando y yo seguí queriendo tanto a la historia como el primer día que agarré ese ejemplar de
La piedra filosofal con una sonrisa inmensa. Hoy, estoy feliz de decir que Harry Potter aún sigue en mi corazón.
Travesura realizada...
Y ... ¿Cuál es tu grado de fanatismo por esta u otra saga?